Hoy hablé de ti…
Y con esa plática vinieron a mi mente muchos recuerdos maravillosos que no había olvidado, pero sí tenía guardados en un cajón.

Hoy, con esta lluvia y teniendo enfrente un árbol de jacarandas (aunque ya se fueron sus flores), te tengo presente. Y no solo a ti, tengo presente muchos momentos que he vivido tanto contigo como con otras personas maravillosas que hoy me recuerdan la manera de sentir y de vivir tan profunda que tengo.

Tan profunda, tan maravillosa, tan pasional, tan excitante… y tan llevada a los extremos.

No quiero decir tu nombre. Muchas personas saben cuál es, pero con que yo lo sepa es suficiente.

Me acuerdo mucho de todo lo que vivimos. Y aunque fue hace mucho tiempo y mis canas lo delatan, recuerdo cómo fue. Fue mágico, maravilloso, intenso. Fue una necesidad incontrolable de saber de ti, de estar contigo, de ser y estar presente, de aprender, e incluso de sentir tantas ganas de escribir un libro que llevara como título nuestro nombre y la etapa en la que estuvimos juntos.

Han pasado muchos años. También han pasado muchas personas, tanto en tu vida como en la mía y estoy feliz porque sé que para ti han sido momentos llenos de vida. Hoy tienes a alguien que te ama profundamente. O eso es lo que puedo ver; lo que me cuento yo misma. Me llena de amor verte lleno de amor también.

Pero… alguien me dijo una vez que escribir no le hace daño a nadie, y es cierto:

No le estoy haciendo daño a nadie escribiendo esto, no me estoy haciendo daño a mí al tenerte en mi memoria; no estoy dañando a nadie al pensar que tal vez ese libro puede esperar.

Y es que tal vez no seas un libro, tal vez seas solo el principio de una historia que depara un cuento. Un cuento fantástico, un cuento erótico, un cuento donde tú y yo seamos los protagonistas.

Eventualmente vendrán otros en donde tú no lo seas, pero sí serás la persona que me motivó a escribirlos. Aquel que me empujó a querer dejar memoria con sus dulces palabras «mi Mariana escritora». Porque no me gustaría olvidar ni un segundo lo mágico de lo que fue, y menos de lo que ha sido mi capacidad de sentir.

Estamos tan acostumbrados a no voltear atrás… siempre nos dicen que no lo hagamos, que miremos hacia adelante. Pero si no volteamos, ¿cómo aprendemos?

Hoy quiero abrir un nuevo capítulo, uno en donde tal vez no seas un libro, pero sí una chispa donde empiecen a nacer cuentos. Historias que me ayuden a regresar a mí misma.

Para que la próxima vez que me vuelva a enamorar no sea por olvido, no sea por nostalgia, no sea porque haya algo roto. Sea porque elegí sentir de nuevo.

Porque yo sé cómo sentir y que nadie me lo cuente, que nadie me lo cuente más que yo misma con mis historias y mis palabras.

Porque soy capaz de amar profundamente; y ya sea pronto, o en muchos años, no importa. Siempre que lo tenga presente, seré capaz de ser tan intensa como he sido toda mi vida, pero esta vez, con consciencia, con seguridad, y sin conformarme.

Porque tú lo dijiste al final:
“No menos, Mariana.”

Y aquí estoy.
Sin menos.
Con todo. 🌿

553e1db9-24ba-4d63-8528-4c9c9ca24df2-1

Deja un comentario

Soy Sara

Me encanta escribir para ti.

Let’s connect